
Hola mis buenos amigos de ruso.cl/es, hoy quería comentarles un poco mas de Mogilev, como les había contado viajaré en febrero, por lo que en Belarus será invierno, así que se me ocurrió contar una historia sobre Mogilev, y para ello pondré varios ingredientes, cosas que me han contado amigos bielos, algunos comentarios que leí en Internet y lo mas importante, una pisca de mi imaginación, estoy convencido que algo bueno resultará de todo esto.
Me recomendaron que fuera bien abrigado, la temperatura promedio será de -25°, habrá grandes nevazones, y aunque ya tengo un abrigo bien grueso, estoy seguro que no faltará un samabar con agua caliente para tomar un rico te negro en hebras, si hasta casi puedo oler la miel de Siberia fundida en pan caliente preparado por la señora Petrovna, mientras don Vladimir limpia el alambique para preparar ese exquisito licor de ciruela que tanta nostalgia trae a esta familia amiga.
Ya casi me veo caminando por la orilla del Río Dnieper sobre pasto tenido de blanco y escarcha, en el aire se puede percibir la simpleza de su gente y las décadas de historia que han dejado huellas muy profundas de dolor y de esfuerzo, de trabajo y orgullo, simplemente una ciudad de ensueño.
La Avenida Dubrovenka va mostrando sus encantos poco a poco y nos trasladan del viejo Mogilev al centro de la ciudad, un añoso, pero bien cuidado trolebús es el encargado de llevarnos a nuestro destino, es un viaje entretenido, la conductora es una mujer joven, y hace más ameno nuestro camino con canciones de Leonid Agutin y Larissa Dolina. A pocos minutos llego a destino, y es un delicioso aroma a borsh el que me da la bienvenida al centro de la ciudad.
Bueno, aunque considero que la gastronomía es algo así con la carta de presentación de un pueblo y su gente, en mi viaje existe espacio para muchas más cosas, como ese bello Teatro de la Opera y Ballet, y quien dice, quizás tenga suerte y se este montando alguna bella obra o talvez pueda ver alguna exposición de los cuadros de Marc Chagall, en fin hay mucho mas por ver y hacer, solo hay que dejarse llevar por el entusiasmo y dejarse envolver por la mística de Mogilev.
Espero que les haya gustado esta singular mirada de Mogilev, pido disculpas si en algunos pasajes doy la impresión de haber estado ya en Belarus, pero sueño cada día con llegue el momento en que esté en aquellas lejanas y bellas tierras.