La cara de esta hermosura cejinegra se ilumina con una sonrisa bonita. Está vestida de la típica ropa de una campesina rusa: un sarafán rojo, un chaleco verde, un delantal blanco, un pañuelo con flores y tiene en sus manos a un gallo negro. Ella es un juguete de madera torneada, decorado con la pintura. Se llama Matrioshka.

Ella nació en el callejón Leontievski, en el taller de juguetes de Moscú llamado “Educación infantil”. Inicialmente era sólo una tienda de libros infantiles que pertenecía a Anatoliy Mamontov, el hermano del famoso mecenas. Después se abrió en ella un taller de juguetes.
Los artesanos se dedicaban a crear esos juguetes. Al principio hacían las muñecas etnográficas, vestidas de trajes típicos de distintas regiones de Rusia. La ropita para estas muñecas se copiaba de los modelos expuestos en los museos y grabados en los libros antiguos. Estas muñecas recibieron una buena aceptación del zar Alexander III, quien dijo que eran “una iniciativa provechosa para la educación de los ciudadanos que cuenta acerca de la vida cotidiana, cultura y folclore de Rusia”. Y en el año 1883 recibieron un diploma de honor en la Exposición Mundial de Chicago.
Dicen que la idea de crear una muñeca de madera pintada surgió bajo la impresión de una muñeca japonesa, traída del Lejano Oriente o de Francia. Tal vez era el muñeco japonés llamado Daruma: cuando se quiere pedir un deseo, se hace pintándole uno de los ojos. Si el deseo se cumple, se pinta el otro ojo en señal de agradecimiento.
Tal vez, haya sido la muñeca Kokeshi de la isla de Honshu. Los artesanos japoneses la hicieron en honor de la sanación de la infecundidad de la esposa del regente militar: después de visitar la isla la pareja noble tuvo una hija. Tal vez, haya sido uno de los 7 dioses de la felicidad: el viejito bondadoso Fukurodziu. Pero estas suposiciones no están documentadas.
Sea como sea, el señor Mamontov dio a los artesanos la tarea de crear una muñeca de madera. Esta vez la suerte le tocó al torneador de pura cepa,Vasiliy Zviozdochkin. En un momento él se fijó en “un leño apropiado” y lo torneó en forma de una monjita. La mostró a los artesanos Bielov y Konovalov. Ellos aprobaron su idea y le recomendaron hacer desmontable el juguete, como los huevitos de Pascua.
A Mamontov le gustó el juguete nuevo y pidió pintarlo al artista e ilustrador de los libros de la editorial, Serguei Malutin. Sin embargo, no hay confirmación documental de ello. El artista convirtió el juguete en una hermosura con un gallo negro en las manos.
Tampoco se sabe la fecha exacta del nacimiento de la primera matrioshka. No obstante, se conoce que Vasiliy Zviozdochkin llegó a Moscú en el año 1898. Y en abril del 1900 en la exposición en Paris la muñeca recibió la medalla de bronce. Por lo tanto, la primera matrioshka fue creada entre el año 1898 y abril del 1900.
Esa es la historia del nacimiento de esta famosa muñeca que se convirtió en el símbolo del arte popular ruso y en el souvenir nacional.
Pero matrioshka no es sólo un souvenir, inicialmente fue creada para los niños pequeños. Al abrir la matrioshka grande y al descubrir dentro de ella la otra, el niño estará muy sorprendido por este milagro. La muñeca servirá a los niños de un año y a los más grandes. Y les ayudará a desarrollar la lógica, la coordinación de los movimientos y el gusto artístico.
Fuente: Школа жизни.Ру
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