El otro día se nos echó a perder el calefont. Vino un técnico de Metrogas para ver que pasaba y después de escucharme hablar preguntó: “Y Usted, señorita, ¿es una gringa?” Le contesté: “Soy ucraniana”. Insistió: “Gringuita poh, se le nota el acento!” Y antes de que empezara la habitual serie de preguntas, le dije: “Bueno, y si quiere saber como llegué, que hago y porque hablo castellano, visite la página www.ruso.cl” El hizo su trabajo y se fue pero yo me quedé pensando en eso, en mi vida aquí y en lo que significa ser una extranjera en Chile.
Bueno, he de reconocer, me gusta serlo. Los chilenos generalmente te tratan muy bien, con cariño y respeto. Pero hay un montón de cosas por las que uno tiene que pasar hasta que se sienta parte de esta sociedad.
Entonces, que es lo que tienes que tener en cuenta si llegas a vivir a este país.
1. Aprender las respuestas a las siguientes preguntas:
¿De dónde eres?
¿Y por qué Chile?
¿Estás sola aquí?
¿Y te acostumbras?
¿Y te gusta aquí?
¿Y la comida ucraniana es muy diferente?
Y en la época de invierno con un gran asombro en los ojos: ¿¿¿Tienes frío???
A veces me doy cuenta que respondo antes de que me pregunten ciertas cosas. Después me da vergüenza porque algunas veces ni me iban a preguntar de ellas :-).
2. Estar sicológicamente preparada a los piropos. No sé como en otros países pero en Ucrania tú caminas tranquila por la calle y nadie interrumpe tus pensamientos :-) Pero en Chile...Estos comentarios en la calle al principio me molestaban mucho, ahora ya no los pesco. Aunque nunca me han dicho cosas feas, igual no puedo aceptar del todo este fenómeno.
3. Acostumbrarse al tuteo. En mi país somos más formales. No es mejor ni peor, sólo que lo somos.
- Muchas veces la gente de la misma edad se trata de Usted.
- Muchas veces tienes que preguntar a tu nuevo amigo: ¿Podemos tutear?
- Jamás dices TÚ a una persona desconocida o mayor.
Primer tiempo me choqueaba, me ponía incómoda cuando una persona dos veces mayor que yo me decía: puedes tutearme… Ahora ya se me está pasando.
4. Deletrear tu nombre y apellido. Pero por muy bien que lo deletrees o incluso escribas, igual se equivocan. Y los que más lo hacen son las instituciones grandes, como organismos administrativos, bancos o clínicas. ¡Jamás he tenido tantas identidades como en Chile! Es divertido.
5. Decir a menudo: "No, no te presento una amiga ucraniana soltera que vive en Chile". A pesar de que encuentras a las personas de la ex Unión Soviética por todas partes de este país, yo no conozco a ninguna mujer soltera que vive aquí...Lo siento.
6. Estar preparada a no poder comprar todos los libros que quieres. Es una de las cosas que más nostalgia me da. En Ucrania tenía un ritual de ir todos los fines de semana a comprar libros. Me compraba 10-15-20 libros, los devoraba en una semana y volvía a comprar. Aquí con suerte me compro uno o dos libros al mes.
7. Aprender a comer palta y mariscos. Actualmente en los supermercados allá tú puedes encontrar cualquier cantidad de cosas exóticas y probarlas sin salir de tu ciudad. Pero he de reconocer, antes de llegar a Chile no había comido palta ni toda esa variedad de mariscos que tienen. Primer tiempo incluso la palta no me gustaba, me parecía ser mantequilla o como pasta de nueces. Pero, como dicen, para tomar gusto de algo, tienes que probarlo hasta 10 veces. Pues después de la décima vez ya no puedo vivir sin palta!!! :-)
8. Entender de los vinos. Es la tarea más difícil. Tienes que saber que diferencia hay entre un Cabernet Sauvignon y un Merlot, saber con que se sirve un Chardonnay y cosas por el estilo. Es todo un mundo nuevo y rico. Asistí a varias degustaciones y seminarios y sigo aprendiendo. Pero ya no me muero de miedo al pedir una copa de vino en un restaurante.
9. Despertar y ver la cordillera. Es algo asombroso, maravilloso, magnífico. Estoy completamente enamorada de la montaña. Y si está nevada, más todavía. Les confesaré que por primera vez vi algo más alto que 800 metros sobre el nivel del mar cuando cumplí 21 años. Aunque en Ucrania tenemos dos cordilleras: Carpatos y Crimea, no tuve la posibilidad de conocerlas antes.
10. Entender que puedes tener todo, viajar por todas partes y no volverte loca de este conocimiento. Cuando me pongo a pensar que en un solo día puedo esquiar y ver el oceano, el otro día puedes partir y ver el desierto o glaciares...me siento muuy feliz. Ya he recorrido mucho en este país pero aún me falta tanto! Es emocionante.
11. Cuesta creer que el Santa Claus no se equivocó de la época y no es el calentamiento global que derritió toda la nieve. Es la época cuando sí, tengo un ataque de nostalgia. Además, todos los años en Junio-Julio-Agosto estoy un poco confundida porque me da la sensación que la fiesta del Año Nuevo debe llegar pronto. Para mi la Navidad es cuando hace frío.
12. Lo más importante: el idioma. En mi caso fue más fácil: ya hablaba castellano antes de llegar. Pero igual, me costó como un mes acostumbrarme al acento chileno, a los modismos y a las palabras nada que ver con las que me enseñaron en la universidad.
Pues, esas y muchas cosas más hacen mi vida en Chile muy entretenida.
Espero sus comentarios.