
El 6 de junio del 1799 nació Alexandr Serguéyevich Pushkin, "nuestro todo", "el sol de la poesía rusa", "el hombre ruso en su dialéctica", "padre de la literatura", “creador del idioma literario ruso” y portador de otros tantos epítetos con los que lo condecoraron otros grandes, contemporáneos o posteriores a él, el literato cuyo nombre y obra los rusos los conocemos desde la más remota infancia y no terminamos de descubrir durante toda nuestra vida. Las obras de Pushkin las leemos y releemos, no porque no tengamos nada más que leer (afortunadamente, la tierra rusa siempre fue bien generosa en darnos escritores y poetas de gran talento) sino porque uno no se cansa de hacerlo, de descubrir nuevas y nuevas ideas, facetas, matices, detalles, semitonos...
Los extranjeros que vienen a Rusia se sorprenden mucho de dos cultos (en buen sentido de la palabra) que tenemos: el de la Gran Guerra Patria (así llamamos el período de la II Guerra Mundial entre el 22 de junio del 1941 y el 9 de mayo del 1945) y el de Alexandr Pushkin. No hay un pueblo donde no exista calle o plaza Pushkin, no hay persona que no sepa recitar de memoria por lo menos algunas estrofas o enumerar varias obras de este gran genio, no hay casa donde no haya un tomo de Pushkin.
Meciéndonos en las cunas, nuestras mamás cantaban romances melodiosos con letra pushkiniana, y cuando empezamos a caminar, hablar y nuestras manos buscaban algo para palpar y estudiar, los padres nos pasaban las hermosas ediciones de los famosos cuentos de Pushkin que ni siquiera nos atrevíamos a romper. Para la edad de ir al colegio en el bagage de nuestra memoria ya estaban radicadas varias poesías y aquellos mismos cuentos poéticos. En el colegio seguimos descubriendo el legado literario de Pushkin, de poesía pasamos a novelas prosaicas y piezas dramáticas para volver después, en plena adolescencia, a la poesía lírica que a través de más de un siglo y medio nos hacía soñar con amores apasionados. Después crecimos y nuestro Pushkin también creció para nosotros: empezamos a ver otros horizontes en las poesías que nos parecían tan sencillas, empezamos a apreciar más y venerar el talento que brotaba de esta persona tan singular, entendimos el porqué de tanta cantidad de críticos e investigadores de su obra, el porqué de incluir a Pushkin, junto con Homero, Dante, Goethe y Sheakespeare, entre los mejores poetas de todos los tiempos.
Primero o uno de los primeros en todos los géneros: lírica, drama, poema, novela, con su creación dio inicio al siglo de oro de la literatura rusa, siendo modelo y referencia para Gógol, Tolstoy, Dostoyevskiy, Turguénev y otros... Un genio sabio cuyas ideas sobre el estado anotaba y estudiaba ni más ni menos que el mismo emperador Nikolay I, un amante fervoroso, que pese a su estatura diminuta y rasgos incorrectos conquistaba corazones de las femmes más bellas de la época, un duelista valiente y esgrimista perfecto, un pensador e intelectual, enemigo de la vulgaridad y "barbaridad literaria" del siglo, un cuentacuentos brillante, centro y alma de cualquier compañía, un jugador apasionado, un amigo fiel, un solitario desesperado no comprendido por muchos... Estuvo muy por encima del promedio de los hombres de su época, pero al mismo tiempo era la encarnación misma de la vida, la época, el país, la cultura y la gente rusa. Su genio está en la capacidad de inspirarse con lo simple, de ver profundidad y verdades eternas en la vida y el espíritu del pueblo, en amar la vida y disfrutar de sus menores detalles...
Pushkin realmente es "nuestro todo", como dijo el crítico literario A.Grigoriev, es atemporal y es para todas las edades, clases, gustos. Se puede preferir a otros poetas y escritores, pero no se puede no reconocer la magnitud del genio de Pushkin.
He visto a extranjeros sorprenderse mucho ante nuestra veneración de Pushkin. Es lógico, otros autores son más traducidos y por lo tanto más leídos y conocidos. ¿Por qué? Tal vez porque Alexandr Pushkin ante todo es un poeta. Y un poeta intenso, con mucho ritmo, rima y melodía, que supo aprovechar en sus estrofas un vocabulario muy amplio. Y tambén porque la poesía es un lenguaje sagrado cuyo efecto se pierde con la traducción y para crear algo equivalente hay que ser otro Pushkin.
Sin embargo, para una persona que quiere sentir y conocer el idioma ruso las obras de Pushkin son un imperdible.
No escribí nada sobre la vida y la trágica muerte del poeta, creí que la emoción era más valiosa que los hechos secos. De todas formas, en internet existe información en español sobre su biografía, así como algunas traducciones que se pueden bajar. Aquí encontrarán la famosa “La dama de picas” y aquí unas novelas cortas.
Para los que dominen el ruso les recomiendo el sitio oficial de A.S.Pushkin donde podrán encontrar una infinidad de materiales interesantes junto a toda su obra poética, dramática y prosaica.
En esta página se puede escuchar varias poesías de Pushkin y en ésta su famosísima novela en versos “Evgueny Oneguin”.