Advierto que como la inmensa mayoría de los chilenos mi conocimiento de la realidad rusa es muy incompleta y plagada de vacíos, por lo que naturalmente mis vacíos son ocupados por los mitos, entendidos estos como representaciones de una realidad inexistente. Pero bueno esto ha sido así desde siempre, de hecho el mito es un fenómeno muy humano que produce, al tratar de representarnos una posible respuesta ante aquello que no sabemos.
Un ejemplo concreto de ello son los primeros cartógrafos europeos, quienes, pese a ser prestigiosos eruditos en su tiempo y en los que cada imperio gastaba sumas considerables por sus servicios. Pues bien, cada vez que estos señores se hallaban ante la inexistencia de datos precisos para confeccionar sus mapas, recurrían a llenar los espacios y sus contornos colocando aquello que según su parecer debía de haber. A veces un océano allí donde sólo había un gran lago, tierra donde no la había, pequeños o enormes ríos, etc. Así que creo que este sitio debería servir, entre otras cosas, para darle contornos más precisos al gran mapa de la realidad rusa.
La primera vez que leí un texto en ruso.
Conocía el abecedario cirílico vagamente, jamás había hecho un intento serio de leer un texto en ruso. Al intentar leerlo me asombró la cantidad de signos tan distintos a los de nuestra grafía española que deriva directamente del abecedario latino, que es el común de los países de occidente. Mi primer desafío fue memorizar las distintas letras y especialmente empezar a reconocer sus respectivos sonidos, esto fue como regresar a mi infancia, volver a aquella lejana época en la que recién aprendía a leer y en la que debía hacerlo en voz alta para controlar que estaba pronunciando correctamente.
Sin embargo, al poco andar me di cuenta que conociendo las reglas básicas podría llegar a dominarlo sin requerir de un larguísimo y tedioso aprendizaje. Por ejemplo, si bien los signos son distintos, la fonética es parecida y eso ayuda bastante. Además es un idioma que se caracteriza por ser bastante directo, sin la enorme cantidad de formas verbales del español. Indudablemente al aprender este nuevo idioma se me habría una cultura milenaria frente a mis ojos.
Pero primero tenía que comenzar ubicando a una persona que enseñara ruso. Así que puse manos a la obra y me dirigí a nuestro moderno oráculo, aquel que todo lo conoce y lo que no... lo inventa!. Me refiero al gran Dios Google. Fue así que llegué donde mi profesora, luego de ver el simpático nombre de su página web.
Una de las primeras cosas que aprendí es que el idioma ruso se le clasifica como una lengua del la rama del eslavo oriental, de la familia indoeuropea. Teniendo en cuenta solamente el habla, las lenguas más semejantes son el bielorruso y el ucraniano, las otras lenguas nacionales en el grupo eslavo oriental.
El ruso es la lengua oficial desde luego de Rusia, pero además es una de las lenguas oficiales de Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, de la República Autónoma de Crimea (la cual forma parte de Ucrania) y no tiene estado oficial, pero lo es de hecho, en la República Moldava de Transnistri. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU.
La educación en ruso es todavía una opción popular para muchos de los nativos o estudiantes de ruso en muchas de las antiguas repúblicas soviéticas. El 97% de los estudiantes de educación pública en Rusia, 75% en Bielorrusia, 41% en Kazajstán, 24% en Ucrania, 23% en Kirguistán, 21% en Moldavia, 7% en Azerbaiyán y 5% en Georgia dan todas o la mayoría de las clases en ruso, además de ser traspasada en la práctica entre los mayores hacia las generaciones más jóvenes..
Paralelamente a las primeras clases comencé a leer tanto los comentarios de la página web www.ruso.cl como casi todo lo que encontraba en la web sobre Rusia o sobre los países que pertenecieron a la ex Unión Soviética. Así fui tomando conciencia de la serie de mitos que tienen su fuente directa en el casi total desconocimiento sobre una realidad cultural, social, política y económica tan fascinante como distinta a la nuestra.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue el humor ruso. Recuerdo haber visto hace ya muchos años a nuestro famoso humorista chileno y conocedor de nuestra alma nacional - el gran “Coco-Legran” - comentar que los grandes países tenían grandes humoristas. Así por ejemplo, citaba el humor italiano, el humor británico, el humor francés.
Pero también señalaba que había pueblos que carecían por completo de sentido del humor, tal como Alemania y muy especialmente Rusia. Con respecto a Rusia señalaba que el único gran cómico que había tenido era POPOV, el payaso que nunca se rió...!!!.
Con respecto a Alemania encuentro que acertó plenamente, en materia de humor definitivamente no hay nada peor que un chiste alemán. Sin embargo me llevé una gran sorpresa al conocer algo sobre el humor ruso. Es toda una institución social, ya que lo emplean a diario en cualquier tipo de conversación. Es un estilo de humor un poco flemático para nosotros, y muy opuesto al primitivo humor yanqui de los pastelazos. Para el humor ruso, no es admisible que quien lo cuenta se ría, es más, quién lo cuenta debe parecer que lo dice en un tono solemne, lo que no obsta a que el oyente termine destornillándose de la risa y eso la hace en cierto sentido parecido al humor británico, con el cual comparte el frecuente recurso de la ironía.
El papel del humor en la sociedad es determinante ya que en virtud de él se socializa y se hace más fácil llevar las penurias a las que nos somete la vida a diario, empezando por aquella conocida maldición bíblica de tener ganarse el pan de cada día ni más ni menos que con el sudor de la frente. Pues bien, la sociedad rusa asume el humor como un poderoso y saludable analgésico y antidepresivo, tener buen humor es señal de persona saludable. Un gran exponente del humor ruso es Mikhail Zadornov, del cual se pueden encontrar algunos videos en YouTube.com.
Bueno, así como ese mito hay muchísimos más sobre esta cultura y su gente que a nuestros ojos puede parecernos exótica, pero bueno por alguno había que comenzar...